lunes, 21 de junio de 2010

Las seis fases

Hoy quiero dedicar este post a lo que supone decorar una casa. Como ya comenté, desde que tenemos casa propia la decoración (en minúsculas) se ha convertido en una aficiónbarraadicción, que me vuelve loca.

Mijota aguanta pacientemente mis “arranques” y yo negociobarrapeleo, cada nueva adquisición. Aunque hay que decir que yo no soy la única que tiene criterio propio sobre decoración. Mi marido también tiene su particular visión sobre ésta y para desgracia de los dos, no es la misma (suele pasar). Él decoraría nuestra casa con muebles en plan clásico, pero no clásico renovado, sino clásico/CLÁSICO. Vamos, como si viviésemos en la época de las libros de Jane Austen (pero a la española). Mi concesión al respecto fue un sillón orejero, que sustituyó el Chaise Longue que yo quería (y que me parecía más práctico). De hecho, cuando él me dice que el nipinchanicorta en la elección de nuestros muebles; yo le digo, "eso no es verdad.. tu elegiste el orejero" ... Así somos las mujeres!!


El caso es que este fin de semana hemos hablado sobre ello, a raíz de una celosía de mimbre que hemos comprado para enredar nuestro jazmín, que ha quedado de maravilla.



No me preguntéis cómo pero he tenido una revelación. Me he dado cuenta de como funcionamos Mijota y yo en esto de las compras de muebles para la casa, y voy a enumerar aquí las fases, para que veáis lo clara que ha sido mi revelación.



- La primera fase sucede mientras yo le doy mil vueltas a cual sería el mueble, complemento perfecto para ese u otro sitio de la casa... (todo esto, por supuesto, sin consultarlo con nadie). Así que desde entonces, voy buscando y entrando en tiendas donde pueda encontrar mi objetivo.

- La segunda fase es cuando por fin lo encuentro y se lo digo a Mijota..."Esto quedaría GENIAL en tal o cual sitio, no crees?" y Mijota (salvo en contados ocasiones) se queda con cara de (...??), "no sabía que habías pensado en esto para casa". Así que normalmente me baja de golpe al suelo de los mortales y me dice que a él no le gusta o que cree que no es necesario.

- Yo me enfado (tercera fase) y él alucina porque no entiende porque me pongo así por un objeto que acabo de encontrar y que, en principio, no necesitamos. Así que él (muy en plan Freud) identifica ese comportamiento mio con el "Síndrome de hija única" (que ya explicaré otro día) en plan.. quiero esto y YAAAAA!!

- La cuarta fase llega cuando los dos, más tranquilos y habiendo pasado el temporal, hablamos sobre ello y yo le explico que hacía tiempo que buscaba algo así y cuales eran las razones y beneficios.

- Lo mejor de Mijota es cuando él me entiende y comparte mi idea (quinta fase) (Puff, menos mal!!) y decidimos comprarlo, o encargarlo, o cualquier otra posibilidad de ese tipo, que acabe con el objeto en casa y colocado donde yo quería.

- La sexta y ultima fase es la más importante y la que más nos gusta a los dos, porque versa sobre las veces que miramos y remiramos ese objeto y no paramos de decir lo bonito que es y lo bien que queda!!! La satisfacción que esos momentos nos produce, compensan las cinco fases restantes...



No siempre es así, pero en muchas ocasiones sucede y estoy orgullosa de haber identificado el proceso. A lo mejor de esta forma, si yo comparto más mis ideas con Mijota, podemos negociar y llegar a acuerdos sin tener que pasar por todas las fases restantes, ya que algunas de ellas resultan agotadoras jejeje. Habré aprendido algo?? Eso espero.





Aquí dejo una foto del cuadro que compramos recientemente en Maison du Monde y con el que en estos momentos nos encontramos en plena fase seis jeje.








En todo caso, y con las vacaciones ya en puertas, mi mente (en lo que a decoración se refiere) se pone en modo "off" hasta la vuelta... otra cosa será que el objeto nos encuentre a nosotros.. en ese caso, me dejaré llevar ;). Para que, sino, están las vacaciones??!!

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