
Ayer descubrí un reportaje estupendo sobre mi isla en la revista Traveler Condé Nast de este mes. Suelo leer todo lo que cae en mis manos sobre ella, o ver (la mayoría de las veces con estupefacción) algunos reportajes en la TV que me dejan horrorizada con la versión que aportan.
De Ibiza se ha dicho de todo; bueno, malo y regular. Pero yo siempre digo que en Ibiza tienes lo que buscas. Todo depende de quien busque y lo que busque!
Dice el reportaje, que Ibiza es uno de esos lugares en el mundo en el que desconectas de tal forma, que tres días allí son como una semana en otro sitio. Y me ha sorprendido porque yo siempre había pensado eso, de hecho lo he constatado en mi persona y en la de amigos y conocidos. Pero eso sí, nunca lo había visto escrito en ninguna parte. Y me ha gustado verlo. Ha sido como constatar un hecho que yo pensaba era “psicológico” o debido a mi amor incondicional a ese lugar en el mundo. Pero resulta que no, que otras personas han percibido lo mismo que yo y eso me llena de orgullo y de alegría.
Ese ha sido solo un punto de los que me han gustado, porque resulta que también coincido con la periodista en la elección de la mayoría de los lugares que ha elegido para reflejar la isla (no todos, ojo) y las fotografías que acompañaban, me han gustado muchísimo. Han despertado en mi, esa “saudade” que tengo siempre latente y que espero no perder nunca.
A las personas que entrevistaba les preguntaba por lo que era para ellos Ibiza, y he pensado que me gustaría que alguien me preguntase eso a mi. Así que dicho y hecho, aquí lo dejo como si a mi también me hubiesen entrevistado en el mismísimo Traveler Condé Nast... Faltaria más!! jejeje.
Respondiendo a la pregunta, entonces, empiezo... “Para mi Ibiza es... las aguas cristalinas de Cala Conta, el blanco cegador de las casitas payesas, la puesta de sol en el Café del Mar, el restaurante La Escollera (donde celebramos nuestra boda), el ruido de una vela golpeando al viento en un velero, las casitas de pescadores, los almendros en Febrero y los campos de amapolas, los olivos centenarios, las tiendecitas regentadas por payeses de la tierra, el “bon dia” y el “bona nit”, un aperitivo en el Tiburón, una copa en la barra de la higuera del KM5, una fiesta en el Funky Room de Pacha,... y tantas y tantas cosas que me sería imposible citar todas y cada una de ellas, y que cuando recuerdo me llenan el corazón”. Eso, es lo que es para mi, Ibiza.
Para terminar, una frase que mi padre siempre dice y que yo me he apropiado. “Todos los que van a Ibiza, vuelven...” Por lo menos yo sí... Siempre!
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