jueves, 26 de agosto de 2010

Camino de Santiago. 3ª Etapa: Palas de Rei_Arzua


Esta etapa era la más larga de todas, aunque nos resultó más agradable que la anterior. Volvíamos a caminar entre bosques y caminos y al ser el paisaje tan bonito se hacía más ligero el camino. Los kilómetros pesaban cada vez más y a mi empezaba a salirme una pequeña ampolla. Pero resultó ser pequeña y no me impidió seguir andando en ningún momento. Una suerte. Cada vez que me acuerdo de otros peregrinos a los que vimos arrastrar literalmente el pie, por el dolor, no puedo evitar preguntarme si yo hubiese sido capaz de seguir en esas condiciones.


Lo peor de la etapa resultaron ser los kilómetros finales. Primero bajadas con pendientes pronunciadas que te obligaban a apoyarte en el bastón y sobre todo en las maltratadas rodillas y los últimos 2 o 3 kilómetros nos encontramos con una cuesta continua muy pronunciada que iba serpenteando alrededor de la carretera de entrada a Arzúa y que fue un calvario porque el sol abrasador que había a esas horas y el esfuerzo acumulado que traíamos de toda la etapa nos mató.



A duras penas llegamos a nuestro Albergue (Santiago Apóstol), que por suerte se encontraba a la entrada del pueblo y pudimos darnos la ducha reconfortante de después de la etapa, que junto con la siesta de después de comer y el momento en el que te quitas las zapatillas, es el mejor momento del día.


Por la tarde dimos un paseo y encontramos una pulpería que estaba situada fuera de lo que era la zona turística, parecía que la habían abierto hacia poco. Era todo como muy nuevo, y la zona de cocción del pulpo estaba a la vista y podíamos ver como la cocinera sacaba una y otra vez al pulpo de una olla y lo metía en otra. Todo un arte esto de cocinar el pulpo. Nos tomamos dos raciones y también tomamos un queso de la zona que era parecido al de tetilla. Me pareció muy sabroso además de que a mi me gustan las quesos con ese tipo de textura. Estuvo bien para disfrutar del vino del "pais".


Esa noche decidimos que esa iba a ser nuestra ultima ración de pulpo, iban ya demasiadas en lo que llevábamos de viaje y resultaba demasiado. Ahora íbamos a la “caza” de un buen bistec de carne gallega. Un antojo del que daríamos cuenta al día siguiente.

Llegamos al albergue a buena hora y como en anteriores días nos fuimos a dormir temprano para madrugar al día siguiente. La siguiente etapa era O Pedrouzo, ya tocábamos Santiago con las manos, estábamos cerca de conseguir nuestra meta.

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